Entrevista a Silvio Rodriguez cantautor Cubano
ENTREVISTA CON SILVIO RODRIGUEZ
(tomado de Milenio, 15 de julio de 2010)
http://www.milenio.com/node/487637
“La libertad a presos, parte de la Evolución”
Ocupado en los asuntos del arte tanto como en la política, el artista
Silvio Rodríguez habló desde Cuba con MILENIO sobre la coyuntura en la
isla; “un paso –dice– que cambia la visión de todo”.
Ciudad de México.- Con una marcada vocación hacia la música, pero
también a tocar asuntos delicados y difíciles porque, dice, “si
nosotros mismos no indagamos en nuestras contradicciones, ¿qué vamos a
esperar de los que no nos quieren”, el cantante, guitarrista y
compositor Silvio Rodríguez (1946), fundador en los años 60 de la
Nueva Trova, junto con Pablo Milanés, no duda cuando le preguntamos si
las excarcelaciones de los presos políticos que tienen lugar en la
isla son parte de la “evolución” que él alienta, como ha reiterado en
los últimos meses dentro y fuera de Cuba, y también en su más reciente
disco, Segunda cita (2010) con temas como “Sea señora” (2008) que, en
palabras de Silvio, “salió como un exabrupto. Es como un voto a la
evolución política de Cuba, sin olvidar a dos pilares de nuestra
historia, los próceres Maceo y Martí”.
La conversación incluye su opinión sobre la nueva disidencia y el paso
dado por el presidente Raúl Castro ante las excarcelaciones que, según
Silvio, “es tan trascendente que cambia la visión de todo”.
¿Consideras las liberaciones de presos políticos como parte de la
“evolución” que alientas en la isla?
Me parece que sí, es un paso que necesitaba nuestra nación para salir
de una especie de punto muerto en que se hallaba.
¿Por qué ahora y no antes? ¿Hubo una preocupación real de que
Guillermo Fariñas muriera y se valoró que lo mejor era enfrentar el
problema con una excarcelación masiva?
Yo no sé por qué sucedió precisamente ahora, pero desde hace tiempo
tenía la impresión de que esta era la voluntad del gobierno, o de la
parte del gobierno con la que más me identifico. Supongo que se estaba
trabajando en esa dirección, buscando el modo de hacerlo.
Guillermo Fariñas calificó de “importantísimo y esencial” que el ex
presidente Fidel Castro haya reaparecido estos días en público “para
que los más recalcitrantes” en el gobierno “no puedan acusar a Raúl
Castro y a los que quieren los cambios, de traidores al líder”.
¿Compartes esta opinión?
No niego que pueda verse de esa manera aunque, desde que la enfermedad
lo separó del gobierno hace cuatro años, Fidel sólo se ha pronunciado
sobre aspectos de la política internacional. Para mí esa es una señal
de que no está gobernando el país. Por otra parte, me parece que el
peso moral de Fidel lo va a sobrevivir. Su trayectoria ha creado una
imantación sólo comparable a la de Martí en la historia de Cuba.
¿Por qué ahora sí la Iglesia católica local fue un buen interlocutor?
Las relaciones Iglesia-gobierno han madurado mucho, en una dirección
positiva. Gracias a eso el gobierno ha tenido el mediador idóneo y por
eso la Iglesia ha podido jugar este excelente papel en función de la
nación de la que es parte.
¿En qué medida influye la grave crisis económica que enfrenta la isla
a que el diálogo con la Iglesia y España haya prosperado? De hecho,
falta saber qué hará la Unión Europea con su “posición común”, que
desde 2003 condicionó el comercio y la cooperación con Cuba a la
puesta en libertad de 75 presos “de conciencia”, como los llama
Amnistía Internacional?
La economía suele ser un motor que jala en una dirección o en otra. La
situación económica es delicada pero, viendo otros lugares, incluso
países desarrollados, pudiera pensar que estamos mejor preparados para
ciertas eventualidades. Cuba ha sufrido el bloqueo más largo de la
historia. Los seres más racionales del planeta han coincidido en que
se trata de una agresión “injustificable” e “inmoral”, como dijo el
papa Juan Pablo II. Hace mucho que debió terminar. La llamada
“posición común” no es más que un eslabón de la injusticia. Europa
tiene la oportunidad de dar un buen mazazo a esa cadena.
¿Qué sigue y qué falta dentro de la “evolución”? ¿Es posible pensar en
una disidencia interna legalizada, con un medio de prensa propio?
Hace algunos años, en México, en un panel público durante una feria
del libro, un cubano residente en el exterior me preguntó algo
similar. Recuerdo que le dije que el papel que pretendía la oposición
le llegaría en su momento. No sabría decir si es ahora, pero hoy
estamos más cerca que entonces de que pueda haber una oposición
permitida y a la vez permisible —porque esa es una moneda, como todas,
de dos caras—. Por otra parte, la evolución de la que he hablado no es
sólo política, es también económica.
¿Cambió la posición de la revolución frente a la disidencia, a la que
siempre calificó de “mercenaria”, o cambió el perfil?de la disidencia?
El paso dado es tan trascendente que cambia la visión de todo, nos
sitúa en una nueva realidad donde el próximo movimiento le corresponde
al otro. La situación anterior era muy curiosa, porque todas las
partes estaban de acuerdo en que había que superarla. Después del
paso, esa coincidencia se ha animado.
Por último, hacía 30 años que no viajabas a Estados Unidos porque se
te impedía hacerlo. ¿Por qué crees que se levantó la restricción, y
qué país y qué gente hallaste?
El país que vi, antes que nada, es enorme. Y muy rico. Lo digo
consciente de que el mundo es mucho más grande que un solo país, por
grande y rico que éste sea. Donde más tiempo estuve fue en la fabulosa
ciudad de Nueva York, donde ya había estado un par de veces. Es un
lugar espléndido que por supuesto arroja sombras, porque toda
magnificencia tiene un precio.
En todas partes encontré gente maravillosa, muy trabajadora y también
acostumbrada a disfrutar de la vida, como debe ser. La gira tuvo que
ser muy improvisada, porque todavía existía la improbabilidad de la
visa y los teatros no esperan por esas cosas. La gira no hubiera sido
un éxito sin el apoyo constante del público, mayoritariamente
latinoamericano y cubano, aunque en todos los conciertos hubo
estadunidenses, algunos que ni hablaban español.
Me fue entrañable que Pete Seeger asistiera al segundo concierto en el
Carnegie. Su presencia fue como una batería moral. Otro buen amigo,
Benicio del Toro, viajó desde Puerto Rico, su tierra natal, para
vernos, y después estuvo en el concierto de Los Ángeles. En Oakland,
en San Francisco, me conmovieron mucho las combativas palabras de una
alcaldesa de la zona del puerto, que subió al escenario a darnos la
bienvenida. En Washington pedí al presidente Obama que liberara a
nuestros cinco héroes, gesto que el pueblo cubano le va a agradecer,
él no se imagina cuánto. En Orlando me reencontré con familiares y
amigos muy queridos. Fue un concierto donde la mayoría eran cubanos,
pese a la coacción que algunos medios miamenses ejercen sobre nuestra
comunidad.
Cierto que hacía 30 años que no me daban visa y que yo sentía
curiosidad por volver a EU, de viajar al oeste del país, donde nunca
había estado. Cierto también que a Obama no le deben ser fáciles
muchas cosas, muy especialmente las relacionadas con Cuba y el
bloqueo. Pero el paso que ha dado Cuba no se puede ignorar, aunque la
ultraderecha cubana se oponga.
Irene Selser
(tomado de Milenio, 15 de julio de 2010)
http://www.milenio.com/node/487637
“La libertad a presos, parte de la Evolución”
Ocupado en los asuntos del arte tanto como en la política, el artista
Silvio Rodríguez habló desde Cuba con MILENIO sobre la coyuntura en la
isla; “un paso –dice– que cambia la visión de todo”.
Ciudad de México.- Con una marcada vocación hacia la música, pero
también a tocar asuntos delicados y difíciles porque, dice, “si
nosotros mismos no indagamos en nuestras contradicciones, ¿qué vamos a
esperar de los que no nos quieren”, el cantante, guitarrista y
compositor Silvio Rodríguez (1946), fundador en los años 60 de la
Nueva Trova, junto con Pablo Milanés, no duda cuando le preguntamos si
las excarcelaciones de los presos políticos que tienen lugar en la
isla son parte de la “evolución” que él alienta, como ha reiterado en
los últimos meses dentro y fuera de Cuba, y también en su más reciente
disco, Segunda cita (2010) con temas como “Sea señora” (2008) que, en
palabras de Silvio, “salió como un exabrupto. Es como un voto a la
evolución política de Cuba, sin olvidar a dos pilares de nuestra
historia, los próceres Maceo y Martí”.
La conversación incluye su opinión sobre la nueva disidencia y el paso
dado por el presidente Raúl Castro ante las excarcelaciones que, según
Silvio, “es tan trascendente que cambia la visión de todo”.
¿Consideras las liberaciones de presos políticos como parte de la
“evolución” que alientas en la isla?
Me parece que sí, es un paso que necesitaba nuestra nación para salir
de una especie de punto muerto en que se hallaba.
¿Por qué ahora y no antes? ¿Hubo una preocupación real de que
Guillermo Fariñas muriera y se valoró que lo mejor era enfrentar el
problema con una excarcelación masiva?
Yo no sé por qué sucedió precisamente ahora, pero desde hace tiempo
tenía la impresión de que esta era la voluntad del gobierno, o de la
parte del gobierno con la que más me identifico. Supongo que se estaba
trabajando en esa dirección, buscando el modo de hacerlo.
Guillermo Fariñas calificó de “importantísimo y esencial” que el ex
presidente Fidel Castro haya reaparecido estos días en público “para
que los más recalcitrantes” en el gobierno “no puedan acusar a Raúl
Castro y a los que quieren los cambios, de traidores al líder”.
¿Compartes esta opinión?
No niego que pueda verse de esa manera aunque, desde que la enfermedad
lo separó del gobierno hace cuatro años, Fidel sólo se ha pronunciado
sobre aspectos de la política internacional. Para mí esa es una señal
de que no está gobernando el país. Por otra parte, me parece que el
peso moral de Fidel lo va a sobrevivir. Su trayectoria ha creado una
imantación sólo comparable a la de Martí en la historia de Cuba.
¿Por qué ahora sí la Iglesia católica local fue un buen interlocutor?
Las relaciones Iglesia-gobierno han madurado mucho, en una dirección
positiva. Gracias a eso el gobierno ha tenido el mediador idóneo y por
eso la Iglesia ha podido jugar este excelente papel en función de la
nación de la que es parte.
¿En qué medida influye la grave crisis económica que enfrenta la isla
a que el diálogo con la Iglesia y España haya prosperado? De hecho,
falta saber qué hará la Unión Europea con su “posición común”, que
desde 2003 condicionó el comercio y la cooperación con Cuba a la
puesta en libertad de 75 presos “de conciencia”, como los llama
Amnistía Internacional?
La economía suele ser un motor que jala en una dirección o en otra. La
situación económica es delicada pero, viendo otros lugares, incluso
países desarrollados, pudiera pensar que estamos mejor preparados para
ciertas eventualidades. Cuba ha sufrido el bloqueo más largo de la
historia. Los seres más racionales del planeta han coincidido en que
se trata de una agresión “injustificable” e “inmoral”, como dijo el
papa Juan Pablo II. Hace mucho que debió terminar. La llamada
“posición común” no es más que un eslabón de la injusticia. Europa
tiene la oportunidad de dar un buen mazazo a esa cadena.
¿Qué sigue y qué falta dentro de la “evolución”? ¿Es posible pensar en
una disidencia interna legalizada, con un medio de prensa propio?
Hace algunos años, en México, en un panel público durante una feria
del libro, un cubano residente en el exterior me preguntó algo
similar. Recuerdo que le dije que el papel que pretendía la oposición
le llegaría en su momento. No sabría decir si es ahora, pero hoy
estamos más cerca que entonces de que pueda haber una oposición
permitida y a la vez permisible —porque esa es una moneda, como todas,
de dos caras—. Por otra parte, la evolución de la que he hablado no es
sólo política, es también económica.
¿Cambió la posición de la revolución frente a la disidencia, a la que
siempre calificó de “mercenaria”, o cambió el perfil?de la disidencia?
El paso dado es tan trascendente que cambia la visión de todo, nos
sitúa en una nueva realidad donde el próximo movimiento le corresponde
al otro. La situación anterior era muy curiosa, porque todas las
partes estaban de acuerdo en que había que superarla. Después del
paso, esa coincidencia se ha animado.
Por último, hacía 30 años que no viajabas a Estados Unidos porque se
te impedía hacerlo. ¿Por qué crees que se levantó la restricción, y
qué país y qué gente hallaste?
El país que vi, antes que nada, es enorme. Y muy rico. Lo digo
consciente de que el mundo es mucho más grande que un solo país, por
grande y rico que éste sea. Donde más tiempo estuve fue en la fabulosa
ciudad de Nueva York, donde ya había estado un par de veces. Es un
lugar espléndido que por supuesto arroja sombras, porque toda
magnificencia tiene un precio.
En todas partes encontré gente maravillosa, muy trabajadora y también
acostumbrada a disfrutar de la vida, como debe ser. La gira tuvo que
ser muy improvisada, porque todavía existía la improbabilidad de la
visa y los teatros no esperan por esas cosas. La gira no hubiera sido
un éxito sin el apoyo constante del público, mayoritariamente
latinoamericano y cubano, aunque en todos los conciertos hubo
estadunidenses, algunos que ni hablaban español.
Me fue entrañable que Pete Seeger asistiera al segundo concierto en el
Carnegie. Su presencia fue como una batería moral. Otro buen amigo,
Benicio del Toro, viajó desde Puerto Rico, su tierra natal, para
vernos, y después estuvo en el concierto de Los Ángeles. En Oakland,
en San Francisco, me conmovieron mucho las combativas palabras de una
alcaldesa de la zona del puerto, que subió al escenario a darnos la
bienvenida. En Washington pedí al presidente Obama que liberara a
nuestros cinco héroes, gesto que el pueblo cubano le va a agradecer,
él no se imagina cuánto. En Orlando me reencontré con familiares y
amigos muy queridos. Fue un concierto donde la mayoría eran cubanos,
pese a la coacción que algunos medios miamenses ejercen sobre nuestra
comunidad.
Cierto que hacía 30 años que no me daban visa y que yo sentía
curiosidad por volver a EU, de viajar al oeste del país, donde nunca
había estado. Cierto también que a Obama no le deben ser fáciles
muchas cosas, muy especialmente las relacionadas con Cuba y el
bloqueo. Pero el paso que ha dado Cuba no se puede ignorar, aunque la
ultraderecha cubana se oponga.
Irene Selser
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